domingo, 4 de agosto de 2013

CARTA DEL PROFESOR ROBERTO DE MATTEI A PROPOSITO DE LA INJUSTA INTERVENCION DE LOS FRANCISCANOS DE LA INMACULADA


El “caso” de los Franciscanos de la Inmaculada (http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1350567) parece un episodio de extrema gravedad, destinado a tener consecuencias dentro de la Iglesia tal vez no prevista por los que temerariamente lo han llevado a cabo.
La Congregación para los Institutos de Vida Consagrada (conocida como la Congregación para los Religiosos), con su Decreto de 11 de julio de 2013, firmado por el cardenal prefecto João Braz de Aviz y el Arzobispo Secretario José Rodríguez Carballo, OFM, ha destituido a los superiores de los Franciscanos de la Inmaculada, encomendando al Gobierno del Instituto a un “comisario apostólico,” el padre Fidenzio Volpi, capuchino.
Para “blindar” el decreto, el cardenal João Braz de Aviz, se ha provisto de una aprobación “ex auditu” del papa Francisco que quita a los frailes cualquier posibilidad de recurso ante la Signatura Apostólica. Las razones de esta condena, que tiene su origen en una denuncia ante la Congregación para los religiosos por parte de un grupo de frailes disidentes, siguen siendo un misterio. Del decreto de la Congregación y de la carta enviada a los franciscanos el 22 de julio por el nuevo Comisario, las únicas acusaciones parecen ser el escaso “sentiré cum Ecclesia” y el apego excesivo al Rito Romano antiguo.
En realidad nos encontramos ante una injusticia manifiesta en contra de los Franciscanos de la Inmaculada. Este instituto religioso fundado por el padre Stefano Maria Manelli y Gabriele Maria Pellettieri, es uno de las más florecientes que cuenta la Iglesia, por el número de vocaciones, la autenticidad de la vida espiritual, la fidelidad a la ortodoxia y a las autoridades romanas. En la situación de anarquía litúrgica, teológica y moral en la que nos encontramos hoy en día, los Franciscanos de la Inmaculada deben ser tomados como un modelo de vida religiosa. El Papa a menudo se refiere a la necesidad de una vida religiosa más sencilla y sobria.
Los franciscanos de la Inmaculada se distinguen sobre todo por su austeridad y la pobreza evangélica con la que, desde su fundación, viven su carisma franciscano. Sucede en cambio que, en nombre del Papa, la Congregación para los Religiosos ajusta el gobierno del Instituto, para transmitirlo a una minoría de los frailes rebeldes, de orientación progresista, en la que el neo-Comisionado se apoyará para “normalizar” el Instituto, o sea para llevar al desastre del que hasta ahora había escapado gracias a su fidelidad a las leyes de la Iglesia y al Magisterio.
Pero ahora el mal es recompensado y el bien castigadoNo sorprende que quien ejercita la mano dura contra los Franciscanos de la Inmaculada sea el mismo Cardenal que desea comprensión y diálogo con las monjas heréticas y cismáticas americanas. Aquellas religiosas predican y practican las teorías de género, y por lo tanto, se debe dialogar con ellas. Los Franciscanos de la Inmaculada predican y practican la castidad y la penitencia y por eso con ellos no hay posibilidad de entendimiento. Esta es la triste conclusión de que, inevitablemente, un observador desapasionado.
Una de las acusaciones radica en que están demasiado apegados a la misa tradicional, pero la acusación es engañosa, ya que los Franciscanos de la Inmaculada son, como se suele decir, “bi-ritualistas”, es decir, celebran la Misa Nueva, y la antigua, como se les concede por las leyes eclesiásticas vigentes. Frente a un orden injusto, es de imaginar que algunos de ellos no va a renunciar a celebrar la Misa tradicional, y haría bien para resistir en este punto, porque va a ser un gesto no de rebelión, sino de obediencia. Los indultos y privilegios a favor de la Misa tradicional no han sido abrogados y tienen una fuerza jurídica mayor que el decreto de una congregación, e incluso que las intenciones del Papa, si no se expresan con un acto jurídico claro.
El cardenal Braz de Aviz parece ignorar la existencia del motu proprio Summorum Pontificum del 7 de julio 2007, de su decreto de aplicación, la Instrucción Universae Ecclesiae, de 30 de abril de 2011, y de la Comisión Ecclesia Dei, aneja a la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuyo campo invade hoy la Congregación para los Religiosos.
¿Cuál es la intención de la autoridad suprema de la Iglesia? Eliminar la ” ComisiónEcclesia Dei, y derogar el motu proprio de Benedicto XVI? Que se diga de forma explícita para que puedan sacarse las consecuencias pueden ser aprendidas. Y si no, ¿por qué poner en marcha un decreto inútilmente provocativo hacia el mundo católico, que se siente atraído por la Tradición de la Iglesia? Este mundo está experimentando una gran expansión, sobre todo entre los jóvenes, y ésta es tal vez la principal razón de la hostilidad de la que hoy es objeto.
Por último, el Decreto constituye un abuso de poder que no afecta sólo a los Franciscanos de la Inmaculada y a aquellos que impropiamente son definidos como tradicionalistas, sino para todo católico. Representa un síntoma alarmante de la pérdida de la seguridad jurídica que se está llevando a cabo hoy en de la Iglesia. En efecto, la Iglesia es una sociedad visible, en la que se rige “el poder del derecho y de la ley “(Pío XII, Discurso Dans notre souhait de 15 de julio de 1950). El derecho es lo que define lo justo y lo injusto y como explican los canonistas, “la autoridad de la Iglesia debe ser justa, y esto es requerido por el ser de la misma Iglesia, lo cual determine los fines y los límites de la Jerarquía. No todos los actos de los sagrados pastores, por el hecho de que provienen de ellos, es justo “(Carlos J. Errazuriz, Il diritto e la giustizia nella Chiesa, Giuffré, Milano 2008, pág. 157).
Cuando la seguridad jurídica viene a menos, prevalece el arbitrio y la voluntad del más fuerte. Ocurre a menudo en la sociedad y puede ocurrir en la Iglesia cuando en ella prevalece a dimensión humana sobre la sobrenatural. Pero si no existe la certeza del derecho, no hay ninguna regla de comportamiento segura. Todo está en manos de los caprichos de las personas o grupos de poder, y de la fuerza con la que estos grupos de presión sean capaces de imponer su voluntad. La fuerza, separada del derecho, se convierte en prepotencia y arrogancia.
La Iglesia, Cuerpo místico de Cristo, es una institución jurídica, basada sobre una ley divina, de la que los hombres de la Iglesia son los depositarios, y no los creadores o propietarios. La Iglesia no es un “soviet”, sino un edificio fundado por Jesucristo en el que el poder del Papa y de los obispos debe ejercerse de acuerdo con las leyes y las formas tradicionales, enraizadas en la revelación divina. Hoy se habla de una Iglesia más democrática e igualitaria, pero el poder se ejerce a menudo en una forma personalista, con menosprecio de las leyes y costumbres milenarias. Cuando hay leyes universales de la Iglesia, como la bula del Papa San Pío V Quo primum (1570), y el motu proprio de Benedicto XVI Summorum Pontificum , es necesario para cambiarlas, un acto jurídico equivalente. No puede ser considerada revocada una ley anterior si no es con un acto explícitamente abrogativo de igual alcance.
Para defender la justicia y la verdad en el interior de la Iglesia, confiamos en la voz de los juristas, entre los que están algunos de los eminentes cardenales, que han ordenado según el Rito “extraordinario” a hermanos franciscanos de la Inmaculada y conocen su vida ejemplar y celo apostólico. Hacemos un llamamiento especial al papa Francisco, para que quiera retirar las medidas en contra de los Franciscanos de la Inmaculada y en contra de su uso legítimo del antiguo Rito Romano.
Cualquiera que sea la decisión que se adopte, no podemos ocultar el hecho de que  la hora que la Iglesia vive hoy día es dramática. Nuevas tormentas se condensan en el horizonte y estas tormentas ciertamente no son provocadas por los frailes, ni por las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada. El amor a la Iglesia, Católica Apostólica y Romana les ha movido siempre y nos mueve a asumir su defensa. La Virgen María, Virgo Fidelis, sugerirá a la conciencia de todos, en estos tiempos difíciles, el camino correcto a seguir.

5 comentarios:

  1. "un edificio fundado por Jesucristo en el que el poder del Papa y de los obispos debe ejercerse de acuerdo con las leyes y las formas tradicionales, enraizadas en la revelación divina" Cito textual su comentario para realizar un leve ajuste teológico.
    1- El máximo legislador de la Iglesia es el Papa, y éste es el único que puede "administrar" los cambios y las reformas litúrgicas.
    2- Obviamente, el Papa está subsumido bajo la ley de Cristo, y traigo a colación que Cristo prescribió tantas leyes como los dedos de una mano. A nivel litúrgico, más bien se dedicó a destruir y reformar ritos para llevarlos a la plenitud de su sentido.
    3- La "Ley del amor", recuerdo, es el mandamiento principal, y todos los demás están por debajo de él. El principio del "sentire cum ecclesia" se edifica en el amor.
    4- En el caso concreto de la celebración eucarística, Jesús solo instituyó la norma del pan, del vino, y del Domingo ("...al primer día de la semana".) Pero todo lo demás forma parte de la tradición, que es siempre "viva", o sea, fiel al mandato y fiel a los tiempos. De otra manera el sacramento pierde fidelidad en su significación. Si Agustín, Gregorio, San Benito, el mismo San Pablo, concelebraran misa con nosotros, no entenderían absolutamente nada, solo la proclamación del evangelio y las especies de pan y vino.
    5- Por lo tanto, las "tradiciones enraizadas en la revelación divina", con respecto a la liturgia, se resuelven exclusivamente en la "materia", y en alguno sacramentos también en la forma. Ni siquiera San Pablo celebraba la eucaristía como Marcos, ya que tenían "formas" distintas en la fórmula de consagración (es lo que los biblistas llaman tradición hierosolimitana y tradición alejandrina).
    Como ve, hermano, no podemos "sacralizar" los modos. Dios, "gracias a Dios" regaló a la Iglesia, en la cual confía siempre, el magisterio para renovar, cambiar, corregir, profundizar, transformar, lo que concierne a las tradiciones litúrgicas. Porque ella es Madre a través de los siglos, y a través de los siglos las cosas cambian.

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    1. Estimo queusted es un buen seguidor del Papa Francisco, quien se ha revelado más como un protestante que como un católico. No lo conozco, sin embargo me da la impresión que desconoce que la Iglesia fue creciendo gracias a dos pilares fundamentales, en primer lugar a la Tradición Apostólica (no la confunda con costumbres o cultura heredada -puramente humana-, es lo dado y que debe ser custodiado), en segundo lugar El Evangelio, que recoge parte de la Tradición Apostólica a aprtir del año 97 más o menos 4 años, siendo en el Siglo IV que recien fue posible seleccionar los libros que más se ajustaba a una parte de lo primero, a través del Magisterio de la Iglesia, que actúa presisamente como la fuente que nos interpreta, Gracias a la ayuda del Espíritu Santo, la Verdad Revelada y que debe ser aceptada por todo, esto ha sido recogido por varios concilios, incluso el último (La Tradición Apostólica y la Sagrada Escritura manan de la misma fuente, se unen en un mismo caudal y corren hacia el mismo fin -CONSTITUCIÓN DOGMÁTICA "DEI VERBUM" SOBRE LA DIVINA REVELACIÓN, Cap II n.9).

      Es muy lamentable lo ocurrido en el Concilio Vaticano II y sus consecuencias posteriores, usted podrá apreciarlo sólo en la historia, yo lo he vivido. Los errores han sido tan graves que ha surgido de anterior Papa B XVI la tesis de la Hermaneútica de la continuidad... en la reforma para unos... en la ruptura para otros.

      Por 1950 años la Iglesia ha ido añadiendo textos y documentos que nos aclara la Verdad Revelada a através de los Dogmas, la Doctrina y por supuesto la Liturgia.

      De esta última apenas nos queda no más del 20% de lo que fue elaborado hasta 700 años atrás con sutiles modificaciones con Juan XXIII, resultando más una Misa similar a la protestante o calvinista.

      La nueva definición del Vaticano II es que la Misa es "un servicio y una comunión colegial y ecuménica". Deja de ser la participación en el sacrificio de Jesucristo como lo ha señalado la Tradición y el Magisterio antes del CVII.

      El Papa San Pío V, en la bula Quo primum tempore, 14 de julio de 1570, expresa: “Pues bien: a fin de que todos abracen y observen en todas partes lo que les ha sido transmitido por la sacrosanta Iglesia Romana, madre y maestra de las demás Iglesias, en adelante y por la perpetuidad de los tiempos futuros prohibimos que se cante o se recite otras fórmulas que aquellas conformes al Misal editado por Nos. (…) Así pues, que absolutamente a ninguno de los hombres le sea lícito quebrantar ni ir, por temeraria audacia, contra esta página de Nuestro permiso, estatuto, orden, mandato, precepto, concesión, indulto, declaración, voluntad, decreto y prohibición. Más si alguien se atreviere a atacar esto, sabrá que ha incurrido en la indignación de Dios omnipotente y de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo”

      Jean Guitton (un íntimo amigo de Pablo VI) escribió: “La intención del Papa Pablo VI en relación a lo que comúnmente se llama [Nueva] Misa, fue reformar la liturgia católica de tal manera que casi debería coincidir con la liturgia protestante. Esto era con una intención ecuménica de Pablo VI.

      Es muy doloroso lo que sucede, si a usted no le causa asombro por lo que experimentamos los católicos hoy, no sé a qué religión usted asiste. como dice por ahí una fiel católica de estirpe judía, pareciera que hay una crisis de identidad.

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  2. Algo que el Papa emérito Benedicto XVI ya había instituído antes y viene este hombre cabiándolo TODO me parece dramático,pero entiendo lo que está sucediendo , el tiempo lo aclara todo.

    -Lucy-

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  3. A los herejes como este "Papa" Francisco lo siguen como si fuera un idolo y se han olvidado de Seguir a Jesucristo, el Papado tenia un proposito custodiar la fe ; si esto no se cumple no hay sentido para que ese hombre que se parece mas un clon de Obama este a la cabeza de la iglesia. Pero parece tristemente que hemos sido infiltrado por la masoneria ecleciastica quien actualmente esta al poder y control de la iglesia , porque o los Obispos estan ciegos o son sus complices , no podemos decir que es por OBEDIENCIA PORQUE NADIE ESTA OBLIGADO A OBEDECER A UN HEREJE.

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  4. Nos ha dicho Jesucristo que quien antepone a cualquier ser humano no es digno de El : «El que antepone sus padres a Mí, no es digno de Mí».

    Debemos de Resistir a Este Hereje que se hace llamar Papa Francisco. Lo triste es que nos metieron Gato por Liebre porque ahora es que esta saliendo a la luz el antecedente e historial de este hereje en Argentina tambien cerro una iglesia y nunca les contesto las solicitudes de los feligreses que deseaban la misa en Latin . Y no solo eso sino que la Cerro! Igual que este Obispo de Boston ellos son camaradas se conocen de hace tiempo ostenta tambien una falsa humildad ; es uno de los Asesores actuales de este antipapa Francisco. Y les dijo a los Fraile en Boston de manera dictatorial que el asunto estaba terminado y que no iban a discutir el Caso y tristemente pues ellos dicen que ahora van a obedecer porque se nos ha vendido mal en concepto de obediencia uno no esta obligado a obedecer el error ni lo que es pecado. Asi lo dice Santo Tomas.
    Debemos de Aprender que el primer Mandamiento nos obliga a obedecer a Dios y no a los hombres asi lo dice la escritura se debe obedecer a Dios antes que a los hombres es por esto que la Gran Apostasia es de los que aceptan el ERROR AUNQUE PERMANEZCAN DENTRO DE LA IGLESIA YA QUE SAN AGUSTIN DIJO QUE SON DOS CIUDADES LA DE DIOS Y LA FALSA BABEL DEL MUNDO . LA DECISION ES PERMANECER FIELES A CRISTO Y SI HAY QUE HACER UN CISMA SE HACE PERO NO SE PUEDE TOLERAR EL ERROR NI HACERSE COMPLICE DE EL CON EL SILENCIO.

    «Pero la obediencia perfecta incluye, en momentos determinados y decisivos, la desobediencia perfecta, es decir, la desobediencia total: la desobediencia se hace, pues, de todo punto necesaria cuando se produce en favor de una obediencia más alta; desobediencia que puede llevar incluso al martirio. La verdadera desobediencia civil, la auténtica desobediencia a las leyes injustas, sólo puede ser una obediencia a un impulso superior».

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